Más que obesidad: Efectos ocultos de la comida chatarra en tu salud
El consumo frecuente de comida chatarra afecta no solo el peso, también la salud mental y cardiovascular desde edades tempranas.
Más allá del aumento de peso, el consumo excesivo de comida chatarra está relacionado con problemas de ansiedad e hipertensión. En México, se han implementado medidas para prohibir estos productos en las escuelas, lo que busca proteger la salud infantil
Durante las últimas semanas, el debate sobre la comida chatarra ha tomado fuerza en México luego de la entrada en vigor del programa Vida Saludable, que prohíbe su venta en las escuelas públicas y privadas.
De acuerdo con los especialistas en el área de salud, aunque la obesidad es la preocupación principal de ingerir estos alimentos, hay efectos menos evidentes, pero igual de peligrosos, que afectan a niños y adultos por igual, tal es el caso de la ansiedad y la hipertensión.
La relación entre la comida chatarra y la ansiedad
Los alimentos ultraprocesados suelen contener altos niveles de azúcares refinados, sodio y aditivos que alteran la función cerebral. Diversos estudios han demostrado que una dieta rica en estos ingredientes puede aumentar los niveles de cortisol, la hormona del estrés, generando estados de ansiedad e incluso depresión. Además, los picos de glucosa y su posterior caída brusca pueden provocar cambios de humor y sensación de fatiga extrema.
El consumo excesivo de sodio en frituras, embutidos y bebidas procesadas eleva la presión arterial, afectando la salud cardiovascular desde edades tempranas.
La hipertensión, que antes se consideraba un problema de adultos, ahora es cada vez más común en adolescentes debido a una alimentación deficiente.
Medidas de prevención en las escuelas del país
En un intento por reducir los efectos negativos de la comida chatarra, en México se han implementado regulaciones que prohíben su venta en escuelas. Si bien esta medida busca frenar la obesidad infantil, también contribuye a disminuir el riesgo de trastornos de ansiedad e hipertensión en los niños. Sin embargo, el desafío radica en promover una educación alimentaria integral, tanto en las aulas como en casa.
Más allá del aumento de peso, la comida chatarra tiene efectos serios en la salud mental y cardiovascular, la regulación de su consumo es solo el primer paso; el verdadero reto está en generar conciencia sobre la importancia de una alimentación saludable para el bienestar integral.