

Fernanda Cáceres,Kizerth Serrano y Héctor Lee. / Foto: Armando Vázquez
Los visitantes recorrieron seis estaciones y descubrieron 24 etiquetas cuidadosamente seleccionadas, formando parte de una experiencia internacional
El ambiente sofisticado y cultural de The Carter Bar en la Hacienda Laborcilla volvió a convertirse en escenario de una experiencia inolvidable.
Tras haber sorprendido con la Feria de Vinos Franceses, esta vez, el bar inspirado en Howard Carter, el célebre descubridor de la tumba de Tutankamón, abrió sus puertas a la riqueza vinícola de Sudamérica con la Feria de Vinos Argentinos, regalando, a los asistentes, un recorrido lleno de matices, aromas y paisajes en cada copa.
Desde el inicio, la atmósfera era distinta: los visitantes no seguían un protocolo rígido como sucede en las cenas maridaje de la casa, sino que se dejaban llevar por la curiosidad y la intuición.
Cada uno recorría libremente los seis stands distribuidos en el espacio, descubriendo etiquetas, charlando con los expositores y dejando que su paladar viajara de la intensidad del Malbec mendocino a la frescura del Torrontés del norte argentino.
En total, fueron 24 etiquetas cuidadosamente seleccionadas las que dieron forma a este mapa sensorial. Algunas representaban nombres consagrados como Alejandro Vigil, enólogo maestro de Catena Zapata, o Laura Catena con sus proyectos familiares; otras sorprendieron con varietales menos conocidos como el Tannat o el Chenin Blanc, que demostraron la diversidad y la fuerza creativa de la viticultura argentina.
Los bocadillos, pensados para acompañar sin robar protagonismo al vino, se convirtieron en cómplices perfectos de la velada. La conversación fluía con naturalidad: se compartían impresiones sobre un Pinot Noir delicado o un Red Blend robusto y no faltaban las sonrisas al descubrir sabores inesperados.
El público, en su mayoría mayor de 30 años y con un interés ya arraigado en el mundo del vino, celebró, con entusiasmo, cada detalle del encuentro.
La feria no solo fue una cata: fue un viaje. Desde los Valles Calchaquíes, bañados por el sol intenso de Salta, hasta la Patagonia, donde el frío imprime elegancia y sutileza en cada sorbo, pasando por la emblemática Mendoza, cuna del Malbec más famoso del mundo. Todo estaba ahí, servido en copas que transportaban a quienes se atrevían a dejarse llevar.
Al final de la noche, los comentarios eran unánimes: la experiencia había superado las expectativas. The Carter Bar volvió a confirmar por qué se ha convertido en un referente para quienes buscan algo más que una bebida: buscan cultura, tradición y descubrimiento y la promesa quedó hecha; en octubre y noviembre, vendrán nuevas ferias dedicadas a vinos de distintos países, un calendario que anticipa más viajes y memorias para los amantes del buen vivir.
La feria se dividió en seis estaciones que representaron la diversidad geográfica y varietal de Argentina:



