Con una noche inspirada en la Feria de Sevilla, el restaurante de cocina española conmemoró su aniversario 10 reuniendo tradición, gastronomía y espectáculo en una velada que reafirma su esencia mediterránea y su conexión con Andalucía
Sanlúcar se vistió con el ambiente de la Feria de Sevilla
Entre trajes de flamenca, acordes de guitarra y aromas del sur de España, el restaurante queretano abrió una ventana a Andalucía sin salir del Bajío, dejando en el aire una pregunta inevitable: ¿Qué hay detrás de su permanencia en el gusto del público?
La respuesta comenzó a adquirir forma desde el inicio de la velada, cuando 145 comensales, vestidos con sombreros cordobeses, pañoletas y coloridos atuendos andaluces, se sumergieron en una recreación de la Feria de Sevilla.
La ambientación, cuidada al detalle, se complementó con la presencia del grupo Alborea, cuyas bailarinas recorrieron el lugar entre palmas y sevillanas, provocando que los asistentes no solo observaran, sino que se convirtieran en parte del espectáculo. El ambiente festivo, vibrante y participativo marcó el tono de una noche pensada para sentirse, más que para contarse.
Sofía Berlanga y Cristina Hernández. / Foto: Joaquín M. Lee
Deyanira Téllez y Juan José Gaza. / Foto: Joaquín M. Lee
Menú en la Feria de Sevilla
La experiencia se extendió a la mesa, donde la propuesta gastronómica reafirmó el sello de la casa. Rebujitos (mezcla de vino fino de Jerez con refresco), junto a platillos como arroces, camarones, pulpo, gazpacho y pescaíto frito, construyeron un recorrido culinario por el sur de España.
Este enfoque responde a la esencia misma del restaurante, cuyo nombre, como explica su cofundadora Marcela Sosa, rinde homenaje a un pueblo costero de Cádiz: “Siempre lo hemos enfocado sobre todo en la autenticidad… el chef (Pepe Ortega) está muy apegado a sus raíces.
Es la cocina de su abuela, buscando que sea lo más cercano a la comida de su casa”. La filosofía es clara: producto fresco, calidad cuidada y una propuesta honesta que privilegia la experiencia del comensal.
Esa coherencia ha sido clave para consolidar a Sanlúcar como un espacio de tradición más que de tendencia. “Se busca tener poco producto pero que sea fresco, cuidando siempre darle lo mejor al cliente”, añadió Sosa, subrayando una fórmula que combina autenticidad, pasión y atención al detalle.
A la par, el proyecto no se estanca: El grupo al que pertenece, Santa Sed, ya contempla la renovación de su carta con nuevos platillos, mostrando que la evolución también forma parte de su identidad.
Marce Sosa y Pepe Ortega. / Foto: Joaquín M. Lee
Silvia Méndez, Erik Velsan, Ana Rodríguez y Efraín González. / Foto: Joaquín M. Lee
Entre brindis y pastel
La noche alcanzó su clímax cuando el chef Pepe Ortega tomó la guitarra y, en un gesto espontáneo, ofreció un “palomazo” cargado de energía andaluza, borrando la línea entre cocina y espectáculo.
El cierre llegó con un pastel conmemorativo y un brindis colectivo que selló una década de historia. Más allá de la celebración, la velada dejó claro que Sanlúcar ha construido algo más que un restaurante: ha creado un punto de encuentro donde la cultura, la gastronomía y la emoción convergen.
Diez años después, su apuesta por la autenticidad no solo sigue vigente, sino que se proyecta hacia el futuro como la clave de su permanencia.
Paulina Rojas y Jorge Manzur. / Foto: Joaquín M. Lee
Maricela Roca, Mikel Parramona y Adriano Pachetta. / Foto: Joaquín M. Lee
Diana Beltrán, Arisbeth Lara y Dolores Rodríguez. / Foto: Joaquín M. Lee
Alejandro Sánchez, «Beba» Palacios, Esperanza Coto, Carlos Rodríguez, Marisela Paulín y Miguel Reyes. / Foto: Joaquín M. Lee