La grasa visceral es una de las principales responsables del desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y otros padecimientos crónicos. Foto Canva
Cuando pensamos en grasa corporal, solemos enfocarnos únicamente en la apariencia física. Sin embargo, existe un tipo de grasa que va mucho más allá de lo estético y que puede afectar seriamente nuestro bienestar; la grasa visceral. A diferencia de la grasa que se encuentra debajo de la piel y que podemos tocar con las … Leer más
Cuando pensamos en grasa corporal, solemos enfocarnos únicamente en la apariencia física. Sin embargo, existe un tipo de grasa que va mucho más allá de lo estético y que puede afectar seriamente nuestro bienestar; la grasa visceral.
A diferencia de la grasa que se encuentra debajo de la piel y que podemos tocar con las manos, la grasa visceral permanece oculta dentro del abdomen, rodeando órganos vitales como el hígado, el páncreas y los intestinos. Su presencia en exceso puede alterar el funcionamiento del organismo y aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
Conocer cómo se forma, cuáles son sus riesgos y qué hábitos ayudan a disminuirla puede marcar una gran diferencia en tu salud.
La grasa visceral no siempre se ve, pero sí puede afectar seriamente tu salud. Foto Canva
La grasa visceral es un tejido adiposo que se almacena profundamente en la cavidad abdominal. Aunque todos necesitamos una pequeña cantidad para proteger los órganos internos y mantener algunas funciones metabólicas, cuando se acumula en exceso comienza a liberar sustancias inflamatorias y hormonas que altera el equilibrio del organismo.
Por ello, muchas veces se le conoce como ‘grasa activa’, ya que participa directamente en procesos hormonales e inflamatorios.
¿En qué se diferencia de la grasa subcutánea?
Existen dos tipos principales de grasa corporal.
Grasa subcutánea. Es la que se encuentra justo debajo de la piel.
Puede pellizcarse con las manos.
Sirve como reserva de energía.
Ayuda a regular la temperatura corporal.
Generalmente representa un menor riesgo para la salud cuando está dentro de parámetros normales.
Grasa visceral. Se encuentra alrededor de los órganos internos.
No puede verse ni tocarse fácilmente.
Es metabólicamente más activa.
Produce sustancias inflamatorias.
Se relaciona con enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Por eso, una persona puede no parecer tener mucho sobrepeso y aun así presentar un exceso de grasa visceral.
¿Por qué se acumula?
Una alimentación equilibrada y el ejercicio constante son tus mejores aliados. Foto Canva
No existe una única causa. Generalmente es el resultado de varios factores que, con el tiempo, favorecen su almacenamiento.
Entre los más comunes destacan:
Alimentación rica en azúcares y alimentos ultraprocesados.
Consumo frecuente de bebidas azucaradas.
Sedentarismo.
Estrés crónico.
Dormir menos de siete horas por noche.
Cambios hormonales.
Predisposición genética.
Consumo excesivo de alcohol.
¿Qué riesgos representa?
Una alimentación equilibrada y el ejercicio constante son tus mejores aliados. Foto Canva
El exceso de grasa visceral no solo aumenta el peso corporal. También incrementa el riesgo de padecer:
Diabetes tipo 2: La grasa visceral favorece la resistencia a la insulina, dificultando que la glucosa entre correctamente a las células.
Enfermedades del corazón: Puede elevar los niveles de colesterol LDL, reducir el colesterol HDL y aumentar la presión arterial.
Hígado graso: La acumulación de grasa alrededor del hígado favorece el desarrollo de enfermedad hepática grasa no alcohólica.
Hipertensión arterial: La inflamación constante afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos.
Síndrome metabólico: Se trata de la combinación de obesidad abdominal, hipertensión, colesterol elevado y alteraciones en la glucosa.
Señales que pueden indicar un exceso de grasa abdominal
Aunque la grasa visceral no provoca síntomas específicos, algunas personas presentan:
Aumento importante del abdomen.
Fatiga frecuente.
Dificultad para perder peso.
Presión arterial elevada.
Colesterol alto.
Azúcar elevada en sangre.
¿Cómo reducir la grasa visceral?
La buena noticia es que responde muy bien a cambios en el estilo de vida.
1. Prioriza alimentos naturales: Incluye en tu dieta frutas, verduras, legumbres, pescado y grasas saludables como aguacate, nueces y aceite de oliva.
2. Reduce el azúcar: Disminuye el consumo de refrescos y jugos industrializados, el pan dulce o cereales azucarados.
3. Haz ejercicio regularmente: La combinación ideal incluye: ejercicio cardiovascular y entrenamiento de fuerza. Ambos ayudan a disminuir la grasa abdominal y mejorar el metabolismo.
4. Duerme mejor: Dormir entre siete y nueve horas favorece el equilibrio hormonal y ayuda a controlar el apetito.
5. Aprende a manejar el estrés: El estrés crónico aumenta la producción de cortisol, una hormona relacionada con el almacenamiento de grasa abdominal. Prueba actividades como caminar, meditación, respiración profunda, yoga o escuchar música.
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