

Conoce la historia de Tere Hernández, artista queretana de San Juan del Río, certificada en arte sacro por el Vaticano y próxima a exponer su obra en Francia. Foto: Arcelia Guadarrama
Conoce la historia de Tere Hernández, artista queretana de San Juan del Río, certificada en arte sacro por el Vaticano y próxima a exponer su obra en Francia.
Desde San Juan del Río hasta escenarios internacionales, la artista queretana Tere Hernández ha convertido su pasión por la pintura en una trayectoria que hoy la posiciona como una de las representantes más destacadas del arte sacro mexicano.
Con una certificación avalada por el Vaticano, exposiciones internacionales y una firme convicción de que el arte puede transformar vidas, la pintora continúa llevando el nombre de Querétaro más allá de las fronteras.
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Para Tere Hernández, el arte comenzó como un pasatiempo. Desde pequeña disfrutaba dibujar y pintar, una inquietud creativa que fue creciendo con los años hasta convertirse en una vocación.
Antes de dedicarse profesionalmente a la pintura, estudió dos licenciaturas relacionadas con la educación, trabajando como docente y atendiendo a niños con necesidades educativas especiales. Sin embargo, la pasión por el arte seguía presente. ‘Siempre estuvo esa espinita. Me gustaba el arte, pero quería ir más allá de las academias y formarme profesionalmente’, recuerda.
Fue así como decidió dejar su natal San Juan del Río para estudiar Bellas Artes en Querétaro, una etapa que combinó con su trabajo como maestra. Durante cuatro años dividió sus días entre las aulas y los talleres artísticos, una experiencia que le enseñó una de las lecciones que hoy considera fundamentales, la disciplina.

Uno de los momentos más importantes en la trayectoria de Tere Hernández llegó tras ganar la Bienal Francisco Cárdenas a nivel nacional. Ese reconocimiento abrió nuevas puertas y la llevó a participar en proyectos de arte sacro. Después de enviar su portafolio y atravesar un largo proceso de evaluación, recibió una noticia que cambió su vida profesional.
‘Me dijeron que era la cuarta mujer mexicana certificada como creadora de arte sacro. No lo podía creer’, comparte. Para la artista, este logro representa mucho más que un reconocimiento personal.’ Es un orgullo, pero también un compromiso. Ya no solamente representas tu trabajo; representas a Querétaro y a México’.
Aunque ha trabajado diversos temas a lo largo de su carrera, actualmente una parte importante de su producción artística está relacionada con el arte sacro. Una de sus obras más recientes nació durante la Semana Santa y está inspirada en el dolor de la Virgen María tras la muerte de Jesús.
Sin embargo, más allá de la representación religiosa, la artista buscó retratar un sentimiento universal, el sufrimiento de una madre. ‘Ahora que soy mamá entiendo muchas cosas de manera diferente. Quise pintar el dolor de una mujer que pierde a un hijo, un dolor tan grande que ni siquiera tiene un nombre para describirlo’.
La pieza también fue influenciada por experiencias cercanas que la llevaron a reflexionar sobre el valor de la vida, la pérdida y la fortaleza femenina.

A lo largo de su formación artística, Hernández experimentó con múltiples técnicas, aunque existe una que ocupa un lugar especial en su proceso creativo, el óleo. La artista reconoce que dominar esta técnica fue uno de los mayores retos de su carrera debido a los tiempos de secado y la paciencia que exige.
‘El óleo me enseñó a esperar. A veces necesitas dejar descansar una obra para verla al día siguiente con otros ojos’. Cuando trabaja en encargos con tiempos de entrega específicos, suele combinar óleo y acrílico para mantener la calidad sin comprometer los plazos.
Cada artista tiene sus rituales y Tere no es la excepción. Sus momentos favoritos para pintar suelen llegar durante la temporada de lluvias, acompañada por música relajante, canciones románticas o incluso éxitos de los años 80.
‘Me encanta el olor del café, aunque casi no lo tomo. Pongo música tranquila y comienzo a trabajar frente al lienzo en blanco’. Es en ese espacio donde nacen las ideas que posteriormente se convierten en obras cargadas de emociones, historias y reflexiones.

La proyección internacional de Tere Hernández continúa creciendo. Actualmente trabaja en una obra que será presentada en Francia, en el museo del Louvre de París durante el mes de octubre, una oportunidad que considera uno de los mayores logros de su carrera. La pieza aborda un tema profundamente contemporáneo, la pérdida de convivencia familiar debido al uso excesivo de la tecnología.
Ella describe esta escena que muestra a una familia jugando lotería mexicana mientras los teléfonos celulares aparecen como símbolo de las distracciones que hoy afectan la comunicación entre las personas. ‘Necesitamos volver a encontrarnos, volver a conversar y fortalecer los lazos familiares’, explica.
Al recordar a la niña que soñaba con pintar, Tere Hernández reconoce que le habría gustado contar con más mentores y personas que impulsaran su talento. Por ello, hoy dedica parte de su tiempo a acompañar a niños y jóvenes artistas para que descubran su potencial desde temprana edad.
Si pudiera hablar con aquella pequeña Tere, asegura que le diría algo muy sencillo: ‘Tú puedes hacerlo. No te rindas. A pesar de las dificultades o las burlas, los sueños sí se pueden alcanzar’.
Y es precisamente ese mensaje el que busca transmitir a quienes descubren su historia, que el arte puede convertirse en un refugio, una forma de expresión y, para algunos, en el camino hacia una vida extraordinaria.

Con una carrera en constante crecimiento, reconocimientos nacionales, certificaciones internacionales y una profunda convicción sobre el poder transformador del arte, Tere Hernández continúa demostrando que el talento queretano tiene un lugar en los escenarios más importantes del mundo.
Desde San Juan del Río hasta Europa, su obra es un recordatorio de que los sueños sí pueden cruzar fronteras cuando están acompañados de esfuerzo, disciplina y amor por lo que se hace.
Para VSD! fue un honor sentarnos a conversar con una mujer que ha hecho del arte una forma de inspirar, educar y transformar. Tere Hernández representa a todas esas personas que un día decidieron creer en sí mismas, incluso cuando el camino parecía incierto. Su historia nos invita a no rendirnos, a seguir creando, aprendiendo y apostando por nuestros talentos.
Porque a veces, aquello que comienza como un simple pasatiempo puede convertirse en el proyecto que transforme una vida y deje huella en muchas más.
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