Naief Yehya nos cuenta la historia cultural de los hongos
Los hongos tienen muchos, muchos más años que nosotros en este planeta, es el planeta de los hongos.
Naief Yehya llega por primera vez al Hay Festival Querétaro y hablará sobre ‘El planeta de los hongos’ con Abel Martínez Hernández en la Biblioteca Central. Más tarde charlará con Andrés Cota Hiriart. Sobre esta obra y la relación de los hongos con la cultura charló el autor para VSD!.
Fue una oportunidad extraña que rara vez aparece en la vida de un escritor, por lo menos en mi vida. Me propusieron el tema y no me pareció un tema descabellado. Era un tema que yo había pensado por mi experiencia con los alucinógenos. Me parecía difícil cómo acercarme y esta invitación me dio la idea de que podía retomar el tema. No solamente como una colección de experiencias o una crónica o memorias, sino más bien como una historia cultural. De hacer lo que yo ya había hecho con otros de mis temas como son los cyborgs, la pornografía, le guerra y los drones. Son los temas que yo he trabajado. Tratando de hablar de fenómenos sistémicos y la manera en que nos relacionamos con ellos. Entonces, comencé a trabajarlo y me puse el objetivo de terminarlo en un periodo de nueve meses, lo cual es para mí muy raro. Los libros míos se llevan años, generalmente. Son motivos de trabajar y trabajar. Soy un escritor bastante lento. En gran parte porque soy periodista y tengo entrega todas las semanas, entonces no me puedo dedicar exclusivamente a un libro. Un libro, como tú sabrás, al menos que sea un ‘bestseller’ (que nunca he escrito uno), no da para vivir en la cultura
Sí y fue curioso porque a medida que exploraba yo el territorio más veía conexiones con las cosas que a mí me fascinan. Como bien dices, con la cibercultura, de repente me pareció clarísimo. Gran parte de la cibercultura se debía a ciertas personas que habían conformado, desde la programación de internet y la programación de juegos, la experimentación con hongos. Ellos habían tenido este tipo de experiencias. Así mismo, algunos de los autores que más me interesaban también habían tenido experiencias alucinógenas como William Burroughs. En fin, las conexiones eran muchas. Me parecía que además tocaban elementos que yo había jugado mucho sin ser un creyente. Pero, siempre me ha interesado los temas que tienen que ver con cosas inexplicables. Los hongos reúnen todas estas características. Son inexplicables en cierto sentido. Se comportan de una manera extrañísima. Nadie sabe de dónde vienen y, hasta hace muy poco, no se les consideraba como un reino en sí mismo: se les consideraba plantas. En fin, yo creo que era importante sumar mi voz. Aunque no soy micólogo, aunque no soy biólogo, sumar mi voz como alguien que ha pensado en la cultura, en la crítica de la cultura y en los dispositivos que la transforman. Ver un poco al hongo como una especie de dispositivo tecnológico que está ahí. Es natural, pero tiene esta gran virtud, este gran poder, de engañar al cerebro. Aparte de nutrirnos, aparte de ser hermoso y de muchas cosas, tienen esta gran posibilidad de engañar al cerebro, de ocupar un lugar en nuestros receptores neuronales y cambiarnos la percepción del universo.
Sí, hay algo de eso. Dick siempre será uno de mis grandes héroes. Tengo una enorme admiración no solo por su trabajo, sino por su persona, su paranoia, por este pavor que sentía por ciertas cosas y este escepticismo, pero también por cierta credibilidad. Yo siento que es una actitud sana de ver ciertos fenómenos que no puedes ver sin esta combinación de ser escéptico, pero a la vez abierto ante lo imposible. Los hongos son perfectos para eso. En cierta manera podemos dudar de lo que son, de dónde vienen. Podemos cuestionarlos, pero en cuanto los ingieres y te ponen en frente de la idea que tienes de Dios o la idea que tienes de lo sagrado o de lo más sorprendente o espantosos y lo puedes ver y sentir y cambiarte la existencia, ¿cómo puedes cuestionarlo? ¿Cómo puedes dudar de eso? Ahí está. Puedes decir que solamente es una alucinación, pero ese cambio en la realidad, esa destrucción del superyó, del ego, que a veces duras unas cuantas horas y a veces tiene efectos para toda la vida, es de un poder extraordinario.
En este trabajo cultural que hice me interesaba echarle una ojeada desde la prehistoria hasta la era de la cibercultura. Cómo los hongos han interactuado con nosotros en este periodo que para los hongos es un parpadeo. Los hongos tienen muchos, muchos más años que nosotros en este planeta, es el planeta de los hongos. Nosotros somos los recién llegados. Nosotros fuimos invitados a la fiesta tarde y es fascinante esa teoría de Terence McKenna (que no es de él, pero él fue uno de los precursores más importantes de ella) de que quizá tuvieron que ver incluso con el desarrollo de la mente, en la transición para llegar a ser Homosapiens. Luego, el uso en las culturas tradicionales, especialmente en México, en donde tenemos el enorme privilegio de ser uno de los países más favorecidos la por la presencia de los hongos y de tantos otros alucinógenos y con ello haber tenido estas culturas tan ricas, exótica y extrañas. Eso ha sido un misterio porque con la llegada de los españoles, ellos tuvieron muy claro que había que erradicar cualquier mención de los alucinógenos o el poder de los hongos en la cultura y tenemos este retraso para entender qué fue lo que pasó y muchísimo que se perdió que no podemos recuperar. A partir de ahí el regreso de los hongos y los sicodélicos en los años 60, que fue una revolución, luego su gran censura y la desaparición y, luego, su reaparición en la cibercultura
MT
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