Mauricio Ayala López partió de la petición de ayuda en una tarea escolar de su hija y tardó cinco años en convertirla en un testimonio documental del linaje acolhua de Texcoco
La historia de México no siempre vive en los museos ni en los libros de texto. A veces está guardada en documentos amarillentos que pasan de padre a hijo durante generaciones, sin que nadie sepa del todo lo que contienen. Eso fue exactamente lo que Mauricio Ayala López descubrió cuando su hija le pidió ayuda con una tarea: cuéntame una historia interesante de tu familia.
Lo que comenzó como una respuesta sencilla a una pregunta escolar se convirtió en cinco años de investigación, madrugadas frente a códices, visitas a bibliotecas y un aprendizaje autodidacta en paleografía, genealogía y derecho indiano.
El resultado es Los Ayala de Texcoco, un libro que documenta casi 21 generaciones consecutivas de un linaje que arranca en los tiempos del caudillo Xolotl y llega hasta nuestros días.
De «dicen que venimos de…» a 21 generaciones documentadas
Mauricio es contador de profesión. No historiador, no académico. Pero fue precisamente esa distancia con la disciplina lo que le permitió acercarse a la historia familiar sin prejuicios, con la misma metodología con la que se cuadra una contabilidad: todo tiene que estar sustentado, todo tiene que enlazarse.
«Tristemente me di cuenta que a partir de ciertas generaciones, la historia que nos han contado nuestros padres y abuelos se va disminuyendo y queda en una simple frase: dicen que venimos de», recuerda. Esa frase incompleta fue el punto de partida.
A través de documentos familiares que los Ayala habían conservado por tradición —pasándolos siempre al hijo mayor—, Mauricio comenzó a trazar conexiones con fuentes históricas ya conocidas: el Códice Xolotl, el Códice Florentino, el Mapa Quinatzin y el Mapa Tlotzin, entre otros. Cada documento que enlazaba una generación con la siguiente era, en sus palabras, «como encontrar una pepita de oro en un río».
El personaje central: Gabriel de Ayala, hijo de Nezahualpilli
El linaje que documenta el libro desciende de Nezahualpilli, tlatoani de Texcoco e hijo del célebre Nezahualcóyotl. Nezahualpilli tuvo cerca de 144 hijos. El personaje central de Los Ayala de Texcoco es uno de ellos: Gabriel de Ayala, cuyo nombre náhuatl era Quetzalzin
Fue a partir de él que la familia construyó su historia durante la Colonia, utilizando el derecho indiano como herramienta de defensa de su sangre y su apellido.
«Lo único que tenían era el derecho, y en base a él empezaron a construir una historia», explica Mauricio.
Esa historia quedó registrada en ejecutorias, provanzas, registros parroquiales y registros civiles que Mauricio fue rastreando uno a uno. Muchos documentos se perdieron durante la Guerra de Independencia y la Guerra Cristera. Los que sobrevivieron se convirtieron en los pilares del libro.
Un proyecto que costó madrugadas y tiempo familiar
Escribir Los Ayala de Texcoco no fue gratuito. Mauricio lo hizo en paralelo a su trabajo como contador, durante la pandemia y después de ella, en los pocos ratos libres que le quedaban al día. Las noches y las madrugadas fueron sus aliadas.
«La familia se empieza a despejar», reconoce con honestidad. «Adquieres un nuevo bebé, y como todo bebé recién nacido, empieza a tomar más de tu atención. Y obviamente los hijos, qué pasa cuando tienes ese nuevo bebé, pues le tienen celo; y ese fue el celo que se le tuvo a este proyecto. Mis hijos al final del día, este es un libro que tal vez hoy no significa mucho, por ser jóvenes, pero sé que al final de algún día lo van a tomar en sus manos y espero que cuando lo lean lo lean con mucho orgullo».
Un libro para todos los mexicanos
Mauricio insiste en que Los Ayala de Texcoco no es solo un libro familiar.
«Todos los mexicanos tenemos en nuestra sangre una raíz indígena. Todos tenemos ese mestizaje», dice.
La historia de los Ayala es también un espejo de lo que somos como pueblo: una mezcla de linajes que sobrevivieron conquistas, colonias y guerras para llegar hasta aquí.
900 años de historia, 21 generaciones documentadas, un contador que aprendió a leer códices. Y una pregunta de tarea que cambió lo que una familia sabe de sí misma.
Los Ayala de Texcoco tiene un precio de 200 pesos y se puede adquirir directamente con el autor. Contacto: [email protected]