A partir del jueves 24 de septiembre, la cuarta edición del Festival Insitu Piano llevará ocho instrumentos a espacios públicos de Querétaro para propiciar encuentros cotidianos con la música. Con ello, Querétaro se convierte en la sede de recitales o clases de piano con tan solo dar un paseo por el Centro Histórico.
La iniciativa permanecerá hasta el 23 de noviembre y combinará el acceso a los pianos con presentaciones de concertistas y acompañamiento para quienes deseen comenzar a aprender.
René Venegas, fundador del festival, explica que esta temporada reforzará su propuesta didáctica mediante un programa de capacitación para los facilitadores: jóvenes pianistas que orientan al público junto a los instrumentos y también comparten sus propias interpretaciones.
“Cada vez hay más gente aprendiendo a tocar el piano a partir de InSitu”, afirma.
Para el organizador, uno de los principales alcances del encuentro es despertar la curiosidad de personas que, durante sus recorridos habituales, descubren la posibilidad de hacer música.
Entre las ubicaciones anunciadas están el Andador Madero, el Jardín Zenea, la Plaza de Armas, el Andador Venustiano Carranza, la Plaza Fundadores y la zona del Mirador del Acueducto, además de la Alameda y el Centro Cívico.
En la mayoría de los espacios, los instrumentos estarán disponibles de las 10:00 a las 22:00 horas. El Centro Cívico tendrá un horario de 8:00 a 16:00 horas y la Alameda, de 8:00 a 18:00 horas.
La programación contempla recitales los viernes y sábados en la Plaza de Armas o el Andador Madero. Además, del 1 al 4 de octubre habrá presentaciones de jueves a domingo en este último espacio, de acuerdo con lo adelantado por Venegas.
Marta García Renart encabezará nuevamente el cartel de concertistas. El fundador también anuncia la participación de Vladimir Curiel, Andrés Lascurain, Jorge Estrada y Patricio Méndez, en una programación que reunirá a intérpretes de trayectoria nacional e internacional y tendrá presencia del jazz.
La experiencia comienza incluso antes de escuchar la primera nota. Los pianos son intervenidos por artistas plásticos, de modo que sus colores y trazos invitan a detenerse y mirar.
Venegas recuerda, como ejemplo, un instrumento amarillo con pájaros: una apariencia capaz de despertar el interés de un niño y animarlo a acercarse al teclado.
Detrás de esa imagen hay un proceso de selección y preparación. Según explica, para reunir ocho instrumentos se analizan alrededor de 250, buscando condiciones musicales y características técnicas que permitan su permanencia a la intemperie. Posteriormente, especialistas preparan las superficies para la intervención artística.
Sin embargo, lo que más destaca el fundador ocurre alrededor de los pianos: personas que sorprenden a los transeúntes con su habilidad, familias que se detienen a escuchar y niños que encuentran una primera puerta de entrada a la música.
Entre las experiencias que comparte está la de una niña de seis años que participa en recitales junto a pianistas de mayor trayectoria.
“Es un ambiente evidentemente muy cultural pero también muy cálido, divertido”, describe Venegas sobre las presentaciones.