El regreso a clases suele ser un momento lleno de expectativas para los niños, pero también puede generar ansiedad, nervios o inseguridad. Prepararlos emocionalmente antes de iniciar el ciclo escolar es fundamental para que enfrenten esta etapa con mayor confianza y bienestar.
Especialistas en salud emocional infantil coinciden en que uno de los primeros pasos es retomar rutinas de manera gradual. Ajustar los horarios de sueño, alimentación y actividades algunos días antes del regreso a clases ayuda a que los niños se adapten al nuevo ritmo sin sobresaltos, lo que reduce el estrés y el cansancio durante las primeras semanas.
La comunicación abierta juega un papel clave. Hablar con los niños sobre lo que sienten, escuchar sus miedos o preocupaciones y validar sus emociones les permite comprender que es normal sentirse nerviosos ante los cambios. Expresar frases como “entiendo que te sientas así” o “es normal tener dudas” fortalece la confianza y el vínculo con los adultos.
Otra estrategia importante es familiarizarlos con el entorno escolar. Visitar la escuela, recorrer las instalaciones o recordar experiencias positivas de ciclos anteriores ayuda a disminuir el miedo a lo desconocido y genera mayor seguridad.
También es recomendable reforzar la convivencia social antes del inicio de clases, ya sea mediante encuentros con amigos, juegos o actividades recreativas. Esto ayuda a que los niños recuerden que no enfrentarán solos el regreso a la escuela.
Finalmente, enseñarles herramientas simples para manejar el estrés, como respirar profundo, expresar lo que sienten o pensar en momentos agradables, les brinda recursos emocionales para afrontar los primeros días de clase.
Con acompañamiento, paciencia y apoyo emocional, el regreso a clases puede convertirse en una experiencia positiva y enriquecedora para los niños.