

Tener un presupuesto no significa renunciar a una boda bonita. Significa conocer el límite desde el cual se tomarán todas las decisiones.
Karla Avendaño explica cómo definir prioridades, controlar gastos y crear una boda auténtica sin comenzar el matrimonio con deudas
Planear una boda puede ser emocionante, pero también convertirse en una fuente de presión financiera cuando no existe un límite claro desde el inicio. En el episodio 21 de VSD! Lo Mejor de la Guía de la Ciudad, Karla Avendaño, wedding planner, comparte recomendaciones para que las parejas organicen una celebración a su medida, sin perder de vista su presupuesto ni su tranquilidad.
Después de participar en más de 600 bodas durante casi 11 años, la especialista ha visto celebraciones de todos los tamaños y también los efectos de tomar decisiones para impresionar, competir o complacer a otras personas. Su punto de partida es claro: una boda debe construirse alrededor de las posibilidades reales de los novios.
Para Avendaño, la primera conversación con una pareja no debería centrarse en colores, flores o tendencias, sino en una pregunta concreta: ¿cuánto pueden y quieren invertir?
Tener un presupuesto no significa renunciar a una boda bonita. Significa conocer el límite desde el cual se tomarán todas las decisiones. Sin esa referencia, una pareja puede recibir propuestas demasiado sencillas para lo que espera o, por el contrario, comprometerse con gastos que no podrá sostener.
La wedding planner recomienda considerar también un colchón para imprevistos. Es común que el gasto final aumente un poco conforme avanza la planeación; la diferencia está en que ese aumento sea previsto y manejable, no una deuda que acompañe a la pareja después de la luna de miel.
No todas las partidas tienen el mismo impacto en la experiencia de los novios y sus invitados. Karla Avendaño propone identificar primero a los proveedores principales y dejar los extras para el final.
Entre los rubros prioritarios menciona:
Los detalles de lujo pueden incorporarse solamente si el presupuesto lo permite. El orden importa: primero lo esencial; después, lo complementario.
Familiares, amistades, redes sociales e incluso bodas recientes pueden influir en decisiones que no corresponden a la pareja. Avendaño señala que los verdaderos clientes son los novios, aun cuando sus padres participen económicamente.
La celebración debe reflejar quiénes son ellos y cómo quieren vivirla. Para lograrlo, sugiere conversar desde el inicio sobre lo que desean que sientan sus invitados: una fiesta relajada, una comida íntima, una experiencia familiar, una celebración con música o una ceremonia más tradicional.
Hacer una boda para “quedar bien” puede desviar el presupuesto y diluir la autenticidad. En cambio, pequeños gestos personalizados —como una tarjeta de bienvenida escrita por los novios— pueden generar una conexión mucho más memorable que un elemento costoso elegido solo por tendencia.
Tras la etapa de bodas pequeñas y rápidas que se popularizó durante la pandemia, Avendaño observa un regreso a planeaciones de aproximadamente un año y hasta año y medio de anticipación.
Ese tiempo permite comparar proveedores, separar fechas, distribuir pagos y tomar decisiones con menos urgencia. También da margen para ajustar prioridades si una propuesta rebasa el presupuesto disponible.
La experiencia es importante, pero también lo es la actualización profesional. Una persona encargada de planear una boda debe saber escuchar, ordenar prioridades, presentar opciones claras y cuidar que las decisiones correspondan al presupuesto acordado.
Avendaño recomienda investigar su trayectoria, pedir referencias y confirmar que cuente con formación, certificaciones o procesos de actualización. Las parejas actuales llegan más informadas, comparan opciones y tienen claridad sobre el tipo de boda que desean; por ello, buscan profesionales capaces de acompañarlas con ética y organización.
La conversación deja una idea central: una boda no necesita copiar el formato de otra para ser especial. Puede ser sencilla o grande, formal o relajada, tradicional o temática. Lo importante es que responda a la historia, el estilo y las posibilidades de quienes se casan.
Escucha el episodio completo de VSD! Lo Mejor de la Guía de la Ciudad con Karla Avendaño en YouTube, Spotify y TikTok, y descubre cómo planear una boda que se disfrute antes, durante y después de la celebración.
Define desde el inicio cuánto dinero está disponible, establece prioridades y deja los lujos o extras para el final. Considera también un margen para imprevistos.
Según Karla Avendaño, deben priorizarse el lugar, la ceremonia, alimentos y bebidas, música y fotografía, de acuerdo con el estilo y presupuesto de cada pareja.
La wedding planner recomienda considerar alrededor de un año y hasta año y medio, para comparar opciones, distribuir pagos y planear con mayor tranquilidad.
Puede ser útil cuando la persona cuenta con experiencia, capacidad de organización y disposición para orientar a la pareja según sus prioridades y presupuesto.
No tomes decisiones para competir con otras bodas o cumplir expectativas ajenas. Define qué elementos son indispensables para ustedes y descarta lo que no aporte a esa experiencia.
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