

Adolfo Ríos. / Foto: Joaquín M. Lee
Con más de 20 años de trabajo y alianzas institucionales, la asociación continúa su noble lucha contra el cáncer infantil, llevando a cabo una competencia especial en el CCQ, convertida en un símbolo solidario para la búsqueda de recursos
En Querétaro, la lucha contra el cáncer infantil no se libra únicamente en los pasillos de un hospital. Detrás de cada tratamiento, cada diagnóstico y cada día de espera, existe una red silenciosa que acompaña a niñas, niños y adolescentes sin seguridad social para que no abandonen su proceso médico.
Esa red es la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, AMANC Querétaro I.A.P., una institución de asistencia privada que ha transformado la solidaridad en un sistema integral de apoyo, donde la esperanza se construye con constancia, cercanía y compromiso comunitario.
Te recomendamos: ¿Niños curados de cáncer tienen secuelas? Conoce cuáles.
Presidida por la maestra Marcela Vega Flores, AMANC Querétaro trabaja con un objetivo claro: que ningún niño con cáncer deje su tratamiento por falta de recursos o acompañamiento.
Para ello, el Centro AMANC funciona como “un pequeño hospitalito” abierto los 365 días del año, ofreciendo hospedaje, transporte, alimentación especializada, medicamentos, apoyo emocional, atención psicológica, psiquiátrica y tanatológica, además de espacios de desarrollo humano como ludotecas para los pacientes y sus familias.
Este modelo de atención se fortalece gracias a la estrecha colaboración con la Secretaría de Salud estatal y municipal, así como con el Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer.
De acuerdo con Vega Flores, Querétaro es un estado que cuida y respalda a los niños con cáncer, y la comunicación constante entre las instituciones permite que AMANC contribuya con todo aquello que el sistema de salud no puede proporcionar, desde estudios adicionales hasta suplementos nutricionales y tratamientos complementarios.
A lo largo de sus 22 años de existencia, AMANC Querétaro ha atendido a más de 379 niños en cualquiera de las etapas del padecimiento oncológico.
El acompañamiento no termina con el alta médica: la organización también da seguimiento a los sobrevivientes, cuidando su salud emocional y apoyándolos en la reconstrucción de su proyecto de vida.
Actualmente, la institución atiende a 379 beneficiarios activos en etapas de alta, mantenimiento, paliativo y vigilancia, reflejando la continuidad de su labor.
La sostenibilidad de este esfuerzo se apoya en la participación de la sociedad civil, particularmente a través del torneo de golf AMANC OPEN, que desde hace 23 años se ha convertido en uno de los principales eventos de recaudación.
Nacido a partir de la historia de Mishelle, hija de Sandra de Anda y Ricardo Alegre, el torneo evolucionó tras su fallecimiento en un acto permanente de altruismo. Hoy, con la participación activa de André Alegre de Anda y figuras como el exfutbolista Adolfo Ríos como embajador, el evento busca recaudar un porcentaje del objetivo final que se traduce en 9.8 millones de pesos para continuar apoyando a cientos de familias.
La edición 2026 del AMANC OPEN adquirió un simbolismo especial: cada threesome representó a uno de los pequeños beneficiarios, recordando que cada golpe y cada hoyo jugado se traduce en acompañamiento, cuidados y esperanza.
Más que un torneo, el evento evidenció la confianza de la sociedad queretana en una institución que ha hecho de la transparencia y la cercanía su mayor fortaleza, demostrando que, cuando la solidaridad se organiza, también puede salvar vidas.



